martes, 14 de mayo de 2013

Defectos y efectos

Presumo de indiferencia, pregono lo importante de aceptarse y lo inútil de dar importancia a lo que digan los demás. Caigo entonces en esa absurda hipocresía de quien intenta engañarse a sí mismo sin conseguirlo, dándome cuenta de que nunca llegaré a ese nivel de inteligencia en el que solo te influye la crítica constructiva. Y rompe entonces dentro de mí una tormenta impetuosa de auto-críticas que me insultan y conociendo mi puntos débiles me hacen daño. Mentirosa por egoísta, indecisa, confusa, infantil y por tanto inmadura, excesivamente soñadora, dependiente, cansina, charlatana aún queriendo parecer misteriosa, aires de importancia cuando me subo a unas pequeñas sandalias de tacón, nerviosa e inquieta. Me odio a ratos y recuerdo eso del amor propio y digo ¿Cómo me voy a amar? Veo sólo defectos y me digo pues a ellos, a ellos también habré de quererlos... Y me siento y respiro tan profundo que me llega el olor del mar y cierro los ojos y levanto la cabeza al sol y sonrío. Recuerdo que eso sí que no parece malo, que sé sonreír y quizás sea un triste conformismo, pero me consuela.

domingo, 28 de abril de 2013

Mi futuro hogar

Hola. ¿Qué tal andas por las alturas? Supongo que genial, allí no debe pasar nada malo... Lo único que se me ocurre... la soledad... Pero ¡Tú no estás sola!

Te quería contar que estoy muy, muy contenta porque ayer estuvimos viendo la que será mi casa del año que viene. Fue un flechazo, la vi y supe que podría hacer de ella mi hogar. ¿Sabes lo que dicen que sienten las novias cuando ven su vestido? Pues parecido, pero con una habitación, un edificio y una azotea. ¡Lo de la azotea fue increíble! Me encantó desde el principio, pero al subir y ver aquello, me di cuenta de que allí tenía que vivir yo. Estaba hecho para mí.

Pues eso. todos mis miedos (O casi) han desaparecido al ver que esa será mi casa que podré hacerla mi hogar. Me veo capaz de ello. Me encanta, de verdad.

Ya sabes. Seguiré cantando, seguiré soñando...

Te quiero.

sábado, 27 de abril de 2013

Ver mirar y aprender (Nagyneni)

Ver mirar y aprender. Ayer descubrí que a veces en el silencio se oye mucho más de lo que parece, aprendí que entre cantes se escucha sentir a los sentimientos (incluso si se canta desafinado). Vi amor en más de una mirada, me propuse observar y descubrí más de lo que habría imaginado. Mirar y aprender. Ver que la amistad es dar, dar y dar, porque dando recibes. Cada uno recoge lo que siembra, dicen, ayer vi que incluso recogiendo se puede sembrar.  Que una voz puede no ser nada cuando unas manos lo dicen todo, que el amor se basa en comprender, en mirar (Y hay que ver como la mira...) Ayer pude comprobar que incluso a las personas más fuertes se les pueden romper los esquemas (hacer cosas que prometieron jamás hacer puede ser  más sencillo de lo que parece e incluso acaba por gustar)  si se da con la forma adecuada. Que se puede demostrar la felicidad a base de lágrimas, brindar y brindar y brindar, no para pedir nada, sino para celebrar lo que se tiene. Tocar, mirar, sentir... Que las sorpresas pueden darse en el menor de los momentos(cajones, chocolate, palmas y corazones sabor fresa)  y es que la vida es siempre sorprendente. Que hay que ceder, que hay que soñar, pero que por encima de todas las cosas hay que disfrutar, reír y no tener miedo a la felicidad porque será entonces cuando no sepamos ser felices. Ayer aprendí a decir cosas que jamás escribiría, aprendí a apreciar lo mejor de quien se esconde, aprendí a observar y escuchar.  Un beso puede durar un segundo y ser más bonito que uno de diez. Ayer disfruté, se preveía (por la compañía). Pero también aprendí, aprendí a no ser tan idiota y no tener miedo, aunque a veces me coma la timidez (que sí, que existe). Ayer caí rendida, pero... Que me quiten lo bai.... lo aprendío!

martes, 23 de abril de 2013

Leer

Hace algo más de un año una persona me pidió que le escribiera un libro, una historia sólo para ella. Yo, que tengo ese defecto de no saber decir que no a quienes quiero, me embarqué en el proyecto. Fue un regalo de cumpleaños para ella y una forma de volar para mí. Recibí más de lo que di, como suele pasar con las cosas que se hacen con amor.
 Tanto me gustó el proyecto que, poco después de terminarlo, me embarqué en la segunda y la tercera parte, a la vez. En ello continuo. Esa misma persona sabe que el curso académico al que este año me enfrento es complicado y que el año que viene será muy importante. Conocedora de esto me dijo "Prométeme que el año que viene te centrarás en los estudios, que dejarás esto." Yo no se lo prometí, porque tengo por costumbre cumplir todo lo que prometo y sé que eso no lo puedo cumplir.

Esa misma noche abrí LA CAJA una caja de cartón rectangular y grande con dibujos musicales en la que comencé por guardar revistas y acabé por tener que tirar las revistas (sin demasiado valor) para que cupieran cuadernos y recuerdos. Puse cada uno de los cuadernos que conservo sobre mi cama e hice recuento. Dieciocho. Dieciocho son los cuadernos que conservo, desde los seis años, escritos por mí, recuerdo que hay al menos cuatro que no encontré y además la mayoría de lo que escribo está guardado en varios ordenadores o pendrives. No puedo prometer que dejaré de escribir el año que viene porque llevo toda mi vida haciéndolo, imaginando (soy de esas personas a las que les basta ponerse de puntillas para andar con la cabeza en las nubes)  y viviendo en un mundo paralelo que solamente yo alcanzo.

Mis padres me hicieron lectora, pero no sólo eso, sino que aprendí también a expresar lo que soy mediante palabras. Una letra se junta con otra y se encadena con varias más, cuando te das cuenta has formado un sentimiento. Leer es vivir, ganar tiempo y ganar vida. Leer es soñar, entrar en una vida ajena que te invade, poro a poro.
Nunca podré dejarlo porque soy aquello que siento y para sentir escribo. Por eso sé que no puedo prometerlo, nunca me centraré en una sola cosa porque siempre habrá mundo para imaginar. Ahí reside la magia de la lectura.

FELIZ DÍA DEL LIBRO.
Ceci.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El corazón de la sirenita.

Hace no demasiado tiempo nació a las orillas del océano Atlantico una sirenita de ojos muy claros y tirabuzones rubios, su nombre era Pignoita. Pignoita tenía el don del mar, los ojos del color del agua y el cielo, el pelo con forma de ola y color de la arena. Pignoita era una sirenita alegre y cantarina que hacía sonreír a cualquier pececillo con el que se encontraba. La pequeña sirenita demostró muy pronto ser inteligente además de simpática y con mucha rapidez comenzó a hablar el idioma de las aguas pudiéndose comunicar con todos los seres del mar. Pignoita tenía además un secreto, un secreto que le daba toda su fuerza, si, Pignoita tenía el amor más grande del mundo en su posesión, el corazón de quien más la quería un ser que lo daría todo por hacerla un poco más feliz. Pignoita quería muchísimo a esa persona y guardaba muy bien su corazoncito dándole besitos y haciéndole cosquillas para que pudiera reír incluso cuando las cosas iban mal.  Un día un pez poco cuidadoso rompió aquel pequeño corazón que dejó de brillar. Pignoita al verlo se puso muy triste, pero después recordó que ella era la única que podía arreglarlo y sacó fuerzas de su pequeña cola de pez naranja para trabajar. Pignoita pegó poco a poco los trocitos del corazón y lo subió a la superficie para que le diera el sol. Cuando estuvo seco lo apretó fuerte contra su pecho, le dio muchos besos y le hizo cosquillas, poco a poco el corazón volvió a brillar. Pignoa había encontrado la fórmula de que el corazón nunca dejara de brillar.

sábado, 23 de marzo de 2013

Biografía de Rumores.


Nací bruja, muy bruja. Si no ¿Por qué mi casa era tan grande y mi piel tan blanca? Estaba claro que mis padres eran brujos y habían hecho una casa grande con su magia oscura. Se habían comido a los vecinos y habían destruido las casas de alrededor con un conjuro, por eso mi casa era tan grande. Yo había nacido hechicera también, por eso mi piel era blanca y mis ojos verdes,  mi pelo tan oscuro y yo tan delgada pero con una nariz grande, de bruja; por eso era tan FEA. Siempre lo decían en el colegio. Después dejé de ser bruja, pero entonces fue peor aún, porque, cuando llegué al instituto pasé a ser una GUARRA, sí, eso pasé a ser. Me lié con ocho tíos en una misma noche y no conocía a ninguno, con uno de ellos llegué a más, no fueron solo besos y además lo hicimos sin preservativos porque no teníamos. Después, cuando estaba en el último curso me lié con el profesor de alemán, sí con ese mismo profesor de cincuenta años, calvo casado y con cinco hijos, el mismo que pertenecía al OPUS DEI, sino ¿Cómo explicar mis continuos dieces en alemán?  El día de la graduación volvimos a liarnos, nos pilló su mujer y por eso pasé casi toda la noche hablando con esa señora alemana madre de los cinco hijos de mi profesor. Después empecé la universidad, entré en la carrera que quería porque mi padre tenía contactos en la universidad y alguien me subió la nota en la selectividad. En la carrera los trabajos los aprobaba porque había un profesor que me pasaba todos los trabajos hechos, de todas las asignaturas. Además, empecé a salir con la hija del decano, que tenía diez años más que yo y estaba casada con un profesor de la facultad, tenían un hijo de cuatro años y una hija de dos.  Empecé a trabajar de camarera en un bar de copas, yo no sabía poner copas, pero el dueño era primo de un vecino mío y me colocó, por eso al año siguiente era encargada. La beca Erasmus que me dieron cuando estaba en tercero para ir a Dublin un año no fue por méritos propios, sino porque mi tía trabajaba en la facultad de filosofía y letras. Cuando acabé la carrera pasé dos años trabajando con contratos basura, hasta que me contrataron, si lo hicieron tan pronto no fue porque mis notas en la carrera hubieran sido excelentes, hablara tres idiomas y hubiera ganado dos años de experiencia matándome por un suelo que no merecía tanto esfuerzo, sino porque mantuve una relación esporádica con el director del departamento de recursos humanos en la entrevista de trabajo. Tres años más tarde  comencé a salir con el jefe de la empresa y por eso me hicieron fija. Cuando cinco años después me casé con un chico que había conocido en Dublín y con el que había mantenido una relación seria desde entonces nadie lo creyó. Pero claro ¿Quién iba a hacerlo? Mi vida era tan interesante, contada de boca en boca que nadie pensaba que a los treinta fuera a casarme con la persona a la que amaba. 

lunes, 18 de febrero de 2013

la flor de su pelo

Después de días de echarla de menos salió a su encuentro y ante ella, en el silencio, alzó los brazos y miró al cielo. Toc...toc...toc..toc..toc. toc.toctoctoctoctoctoctoc comenzó a taconear y a bajar los brazos, cada vez más rápido, mirando al cielo, queriendo encontrar su mirada. Se dejó llevar por el sentimiento que la inundaba y el recuerdo hizo que de sus ojos comenzaran a caer lágrimas que mojaban la tierra.... taconeó y moviendo las manos giró sobre si misma llena de rabia al no encontrarla. Taconeó y bailó de tal forma que los que allí la contemplábamos a sus espaldas recordamos como el tiempo se paró. Y de repente se detuvieron los brazos, cesó el taconeo y con la fuerza que llevaba dentro se quitó la flor del pelo y la arrojó sobre la lápida con un beso.